Como ya comentamos en el post anterior, hay dos formas de llegar a la Isla de Skye, mediante el ya mencionado Ferry de Maillang que conecta varias veces al día con el pueblo de Armadale o cruzando el puente, Skye Bridge, gratuito y que se toma pasado el impresionante Castillo de Eilean Done, uno de los más fotogénicos de toda Escocia.
Conducir por los impresionantes paisajes de Skye es una delicia pero hay que tener en cuenta que la mayor parte de las carreteras de la isla son estrechas y sin apenas arcén y algunas de ellas de un solo carril, siendo numerosos los conocidos como passing place, lugares para apartarse cuando viene otro vehículo. La forma de utilizarlos es que si el passing place está a nuestra izquierda, somos nosotros los que nos apartaremos para dejar pasar, mientras que si está a la derecha será el otro coche el que deba hacerlo.
Partimos desde el pueblo de Portree, que es considerado como la capital de la isla y que cuenta con todos los servicios: restaurantes, cafeterías, supermercados y cajeros donde abastecernos además de ser un buen lugar para dormir. Se trata de un pintoresco pueblo con un puerto rodeado de casitas de colores pero sin mucho más que destacar.

Partiendo desde Portree recorremos la península de Ttotternish que alberga algunos de los puntos más destacados de Skye. La primera parada, a escasos 15 minutos por la A-87, se divisa desde lejos, el Old Man Of Storr. Se trata de una enorme formación basáltica de 50 m de altura que asemeja a un hombre sentado mirando el mar.
Puedes admirarlo desde la carretera, o parar en el estacionamiento y realizar una agradable caminata, que te llevará más cerca del Old Man Of Storr, y que puede llevarte fácilmente más de 2 horas. Aquí tienes la ruta por si decides hacerla, nosotros no la hicimos porque al ir en invierno el día es más corto y queríamos ver muchas cosas.
Continuamos hacia el norte, con increíbles vistas sobre los acantilados hasta llegar al parking del mirador de Kilt rock una de las imágenes más conocidas de Skye: una cascada de 50 metros de altura que se precipita al mar. El nombre proviene de la semejanza de los pliegues basálticos que forman los acantilados y la típica falda escocesa. Además en la zona encontramos diversas placas con huellas de dinosaurio fosilizadas.

Pasada la localidad de Staffin, lo mejor es tomar el desvió por la A-855 hacia Uig, con el fin de atravesar los magníficos paisajes de la zona de Quiraing, (hay un pequeño cartel que lo indica) con sus suaves montañas cubiertas en su mayoría de pastos con intensos colores verdosos de todas las tonalidades.

Continúa por el camino y pronto llegarás a las ruinas del castillo de Duntulm, abandonado frente al mar. Puedes acercarte al castillo, pero las ruinas no son accesibles al público por razones de seguridad.
Dejamos atrás Ttotternish para llegar a la población de Dunvengan, en la que destaca el fotogénico Castillo de Dunvegan, situado en un increíble entorno natural, a los pies del lago. Lleva siendo el hogar del clan Mc Leod desde hace más de 700 años y es uno de los mejor conservados de Escocia. Se abrió al público en 1993 pudiéndose visitar tanto los jardines que lo rodean como su interior en él se guardan reliquias del clan como la Bandera de las Hadas de Dunvegan y el Cuerno de Sir Rory Mor´s.
Otro de los lugares que no hay que perderse en Skye es el faro de Neist Point, para llegar se toma desde Castillo de Dunvegan la estrecha carretera B-884 en dirección Glendole, sorteando ovejas que pastan con total tranquilidad en sus márgenes. La carretera es muy estrecha y llena de passing places, por lo que ten en cuenta que continuamente hay que esperar a que pase otro coche, e ir bastante despacio, hay que tomárselo con calma, pero merece mucho la pena, la foto lo dice todo.

Se encuentra ubicado en el extremo más occidental de la isla y el entorno es espectacular. Si se quiere ir hasta el faro propiamente dicho hay una caminata que baja hasta él, y la subida de nuevo al parking se hace un poco cuesta arriba entre cuestas y escaleras.
Al llegar al parking no se ve el faro porque lo ocultan las rocas, pero si caminas hacia arriba de la colina, a la derecha, al cabo de unos metros puedes verlo y la foto que te encuentras es preciosa. En los día claros pueden verse desde aquí incluso las Hebridas Exteriores, y dicen que es uno de los mejores puntos para ver ballenas y delfines.
Antes de salir de la Isla tomamos el desvío hasta las famosas Fairy Pools o piscinas de las hadas, otro de los lugares mágicos de Skye situadas en el corazón de la cordillera de las Colinas de Cuillin. Hay que dejar el vehículo en pueblo de Carbost, para continuar a pie por el sendero, unos veinte minutos, hasta llegar a la primera sucesión de cascadas y piscinas de aguas cristalinas.
Deberías hacer una breve parada en Sligachan para tomar fotos de su fotogénico puente de piedra, con las hermosas colinas de Cuillin al fondo.

Volvemos a cruzar el Skye Bridge para abandonar la Isla de Skye dirección a Inverness (un par de horas de coche) donde nos alojaremos esta noche.