A esta maravillosa ciudad le vamos a dedicar el día de llegada (en nuestro caso llegamos por la tarde) y el día siguiente, para no perdernos nada.

Hay que mencionar que este viaje lo hicimos la última semana de Noviembre, otoño, por lo que, además de hacer bastante frío, oscurecía ya a las 16:00 h, por eso en el desarrollo del viaje tuvimos que tener en cuenta eso para ver todo lo máximo posible antes de que cayera la noche.
Antes de nada, hay que llegar al centro de la ciudad desde el aeropuerto de Edimburgo, aquí te contamos la mejor manera de hacerlo.
Para el día de llegada, habíamos reservado un Free Tour en español por la ciudad llamado “Fantasmas de Edimburgo”, que comenzó las 18:30 h y terminó sobre las 20:00 h. En ese tour el guía nos fue contando leyendas, historia de la ciudad, mitos…etc. todo ello relacionado con la parte de castigos de la época, fantasmas, cuentos y leyendas de algunos personajes…etc. y mientras de paso conocemos algo más de la ciudad. Comienza en la Royal Mile y termina en Princess Street. Como ya es conocido, después de la visita, al guía se le da la voluntad, dependiendo de lo que te haya parecido el tour.
Hay otros tours conocidos, como la visita por el Mary Kings Close, donde se visitan los callejones subterráneos de la ciudad, antes de que fueran sepultados para construir encima. Este tour es de pago.
Que ver en Edimburgo
La ciudad está dividida en 2 partes:
- Old Town, la ciudad medieval
- New Town, la ciudad contemporánea
OLd Town
La Old Town, o Ciudad Vieja, es el barrio histórico de Edimburgo, un viaje al pasado entre callejones angostos, calles de estructura medieval y el Castillo de Edimburgo en la cima dominando toda la ciudad.
La avenida principal del barrio es la Royal Mile, que va desde el Castillo hasta el Palacio de Holyrood, con su arquitectura medieval intacta y repleta de tiendas, restaurantes, pubs, museos… Esta calle también sirve de columna vertebral de decenas de estrechos callejones (closes) uno de los rasgos distintivos de la capital escocesa y que no hay que perderse y explorar.

El Castillo de Edimburgo
El Castillo de Edimburgo es el monumento más famoso de la ciudad. Situado sobre un antiguo volcán, domina majestuosamente la ciudad y marca el comienzo del recorrido por la Old Town. La visita es muy interesante y debes planificar al menos 2 horas para verlo todo.
Es conveniente reservar las entradas con antelación dependiendo de la época del año, porque suele estar muy concurrido. Además de tener unas vistas impresionantes de la ciudad desde sus muros, en su interior se pueden visitar varias zonas muy interesantes (joyas de la corona, historia militar, capillas, exposiciones, tiendas.. etc.). Además, cada día a las13:00 h se dispara el cañón desde sus almenas para recordar el pasado militar del enclave.

Desde la explanada del Castillo, en el exterior, se pueden ver los jardines de Princess Sreet y la ciudad. En esta explanada es donde tiene lugar el famoso “The Royal Edinbourgh Military Tattoo” en agosto, un espectáculo impresionante de música, baile, gaiteros y desfiles militares que agota sus entradas con mucha antelación.
Bajando del castillo hacia la Royal Mile, nos encontramos a la izquierda con la Camera Obscura & World of Illusions. Este museo de ilusiones ópticas es un buen plan si visitas Edimburgo con niños.
Catedral de St. Giles
A la derecha siguiendo la calle nos encontramos con la histórica Catedral de St Giles (gratis) Con su inconfundible aguja en forma de corona, la iglesia dedicada al santo patrón de Edimburgo es tan bonita por dentro como por fuera. Realmente no tiene la condición de Catedral, es protestante, pero todo el mundo la llama así.

Curiosamente, se celebran conciertos gratuitos a lo largo de año. Para más información sobre conciertos y otros eventos que se celebran en la Catedral de St Giles, puedes consultar la agenda de eventos en su página web.
Una parte de la catedral en la que se respira un ambiente especial y que no debes dejar de visitar es la Capilla de los Caballeros de la Orden del Cardo (Thistle Chapel), construida en 1911. Esta orden de caballería es la más importante de Escocia y una de las más antiguas. A sus reuniones solía asistir la Reina de Inglaterra. Isabel II.
«Closes» o callejones

Mientras recorres la Royal Mile, encuentras a ambos lados de la calle los llamados “closes” o callejones, algunos de ellos sin mucho que ver, pero otros con curiosas terminaciones, como por ejemplo el Lady Stair’s Close,que desemboca en varias plazoletas donde se haya también el Museo de los escritores (gratis).
A la izquierda encontrarás la pintoresca Calle Cockburn St, llena de tiendas, restaurantes y cafeterías.
Victoria Street
Un poco antes de la Catedral de St. Giles, se encuentra el puente George IV, y desde allí llegarás a Victoria Street, la calle más colorida de Edimburgo. Las fachadas de colores de Victoria Street forman otra de las imágenes más emblemáticas de la Old Town de Edimburgo. Si te fijas bien, encontrarás una tienda dedicada a la brujería!.

Al final de la calle llegarás a Grassmarket, antiguo hogar de un concurrido mercado y también de ejecuciones públicas. Esta zona está ahora llena de pubs y restaurantes. A la derecha de la calle se encuentras las escaleras The Vennel (en Escocia, un vennel era un pasaje público entre edificios) que conectan Grassmarket con la calle Heriot Place.
Pero lo que llama la atención en estas escaleras es la imagen que desde ellas se tiene del Castillo de Edimburgo, otra de las postales típicas de la ciudad. Y si ya se visita al atardecer cuando están las luces encendidas, la foto resulta aún más bonita.

Cementerio de Greyfriars
Desde el extremo opuesto de Grassmarket, sube por la calle Candlemaker Row y adéntrate en el conocido Cementerio de Greyfriars, relacionado con Harry Potter, pero conocido también por sus fantasmas y leyendas: la del perrito Bobby, que aseguran que veló la tumba de su amo durante años; un supuesto poltergeist llamado Mackenzie… Es uno de los lugares que tienes que ver en Edimburgo, y no solo por las historias que esconde, sino también por su belleza. En Escocia, los cementerios, lejos de ser lugares apartados y algo lúgubres, suelen estar en medio de la ciudad o muy cerca, para poder tener a los seres queridos cerca, y se visitan incluso turísticamente, como en este caso, incluso en alguno de ellos se permite acampar.

A la salida, además de la famosa estatua de Bobby, encontrarás el Museo Nacional de Escocia. Historia escocesa, ciencia y tecnología, exposiciones interactivas…y todo gratis. Tras recorrer el museo se puede acceder a una terraza panorámica, tomando un ascensor hasta la planta 7.
Palacio de Holyroodhouse
También puedes recorrer el tramo que falta de la Royal Mile en dirección este hasta llegar al Palacio de Holyroodhouse, que fue la prestigiosa casa de Mary Stuart y es hoy en día una de las segundas casas de la monarquía. Se puede visitar el interior, las galerías de arte, las ruinas de la abadía y los jardines. Aquí también, lo mejor es comprar la entrada por adelantado.

Arthurs’s seat
Detrás del Palacio de Holyroodhouse, también una opción si dispones de un par de horas, es subir hasta el asiento de Arturo. Es una corta caminata por los páramos que te llevará a la cima de un antiguo volcán que domina la ciudad. La colina de Arthur’s Seat se alza en el parque de Holyrood, en el corazón de Edimburgo. Aunque es la más alta de la ciudad, sus cifras son modestas: 251 metros. Una opción es subir por el lado sureste, por los senderos amables cerca de Dunsapie Loch. Pero lo más común entre los viajeros es subir desde la carretera Queen’s Drive, pasados el Parlamento de Edimburgo y Palacio de Holyroodhouse.
New Town
El lado moderno de Edimburgo se construyó a finales del siglo XVIII y se extiende alrededor de 3 avenidas principales: Princess Street, Queen Street y George Street.
En este barrio, reina el orden arquitectónico y las calles transmiten elegancia y grandiosidad.
Comienza recorriendo Princess Street, la calle comercial más bulliciosa de la capital, donde podrás encontrar todo tipo de comercios, cafeterías, comida rápida..etc. Por esta época ya se instala también un mercadillo navideño lleno de puestos de comida, artesanía y regalos.

También la calle vecina, Rose Street, es una encantadora callejuela peatonal repleta de comercios.
Calton Hill
Subir a Calton Hill. La clásica imagen de Edimburgo es la foto tomada desde Calton Hill, una pequeña colina en el extremo este de Princes St. que no debes perderte. Subir es muy sencillo (hay escaleras y un camino acondicionado) y, desde arriba, disfrutarás de unas vistas increíbles. Mucha gente sube cuando va a caer la tarde para ver meterse el sol desde la colina y tener la foto mágica de la ciudad, con el monumento a Dugald Stewart en primer plano y, por detrás, la Old Town y el Castillo dominándolo todo.

En la colina se encuentra un observatorio, la Torre de Nelson y el National Monument, una réplica del Partenón a medio construir.
Date un paseo por los Princes St Gardens, los jardines que separan la avenida de la Old Town y donde se alzan el Scott Monument y el museo de arte Scottish National Gallery (gratis).
Scott Monument
Paseando por los jardines de Princes Street, en Edimburgo, verás la inconfundible torre oscura del monumento a Sir Walter Scott, uno de los escritores más admirados de Escocia. Sus novelas históricas reavivaron la identidad y la cultura escocesas, y él luchó por recuperar los Honores de Escocia, que hoy en día puedes ver expuestos en el Castillo de Edimburgo.
Se puede visitar su interior para tener una de las mejores vistas de Edimburgo. Las visitas son guiadas. Tras comprar la entrada en la taquilla, te encontrarás con las escaleras de caracol que surcan la torre, un total de 287 escalones, aunque podrás descansar por el camino. Todas las visitas son guiadas y en pequeños grupos y duran unos 30 minutos.

Desde el extremo oeste de los jardines, junto a la fuente Ross Fountain, tendrás unas vistas muy bonitas del Castillo.
Si se dispone de tiempo o de días, es recomendable visitar también el bohemio barrio de Stockbridge, al norte de Edimburgo, contiguo a la New Town y a orillas del río Water of Leith, a una media hora caminando desde la New Town.

Esta pequeña villa fue absorbida por la ciudad de Edimburgo pero sigue conservando un aire de barrio o aldea que se siente en sus callejuelas empedradas. Pasea por la fotogénica callejuela Circus Lane, que aunque ahora es una zona deseada para vivir, antiguamente era el hogar de los establos de los caballos y carruajes de la gente de bien. Si te fijas en sus fachadas, verás lo que antes eran las cuadras de los caballos y ahora son puertas de acceso a la vivienda. La torre que aparece detrás de esta callejuela es la de la Iglesia de San Esteban.
Puedes pasear también por los caminos habilitados por la orilla del río Water of Leith o comer en cualquiera de los restaurantes o cafeterías de la zona.
Hasta aquí lo más imprescindible de Edimburgo, que por supuesto es muy ampliable si te quedas más días que nosotros. Sea como sea, es una ciudad preciosa, interesante y con muchísima historia detrás.