De balneario, paseo y compras

Ir a Budapest y no disfrutar de alguno de sus balnearios no es una opción. Dependiendo del tiempo que se tenga, se podrá visitar más de uno, pero aquí vamos a detallar los 2 más importantes y que merecen una visita, o a uno de ellos o a los dos.

Balneario Széchenyi

Es uno de los más famosos de la ciudad, y el más grande de Europa, quién no ha visto alguna vez la foto de sus piscinas exteriores con el edificio detrás.

Es muy recomendable comprar la entrada online con antelación, porque dependiendo de la época del año las colas suelen ser interminables. También hay que llevarse bañador y chanclas para los pies y con la entrada te dan toalla y taquilla y te ponen una pulsera identificativa. Sólo se necesita gorro en algunas piscinas de natación, en el resto no hace falta.

Consta de 3 piscinas exteriores y 15 interiores, además de saunas, fuentes de hielo y piscinas de agua fría, termas…etc. También hay servicios de masajes y tratamientos si se quiere pagar extra.

Las piscinas exteriores tienen una temperatura de unos 38 grados y si se visita en invierno, el contraste con el exterior que puede estar a 4 o 5 grados o menos es increíble, hasta sale humo del agua. Algo que se ha puesto de moda en los balnearios de la ciudad son los llamados «Sparty», que son fiestas dentro del agua, con música, bebidas, luces de colores..etc, como si fuera una discoteca pero en el agua. En Szechenyi los organizan normalmente los sábados por la noche, con un coste más elevado, pero puede ser una experiencia totalmente diferente a la habitual. Se pueden comprar las entradas también en su web. Los baños se encuentran junto al Parque de la ciudad y allí también está el Zoo, una pista de hielo enorme que sólo está en invierno y el Castillo Vajdahunyad.

Castillo Vajdahunyad

Muy cerca de los Baños Szechenyi, en el Parque de la ciudad, se encuentra este Castillo, construido en cartón y madera en 1896 como una obra temporal para la Celebración del milenio de la conquista del país, pero tuvo tanto éxito que al final lo rehicieron en piedra y ladrillo para conservarlo permanentemente.

Una parte (la fachada) está inspirada en el famoso Castillo de Transilvania de Rumania, pero además cuenta con otros edificios anexos de diferentes estilos arquitectónicos. El Lago de Városliget, que rodea el Castillo de Vajdahunyad, está abierto al público y se puede dar un paseo en barca o bicicleta acuática desde la primavera hasta el otoño y, en invierno, se puede patinar sobre hielo en el agua helada del lago artificial.

En una parte del exterior del castillo se encuentra la estatua de Anonymus, supuesto escritor de las crónicas de Hungría y del que dicen que hay que tocar la punta del bolígrafo que lleva en la mano para tener suerte o ser un buen escritor. Por supuesto el bolígrafo está totalmente desgastado en su punta, nunca se sabe. También se dice que en realidad la estatua pertenece al secretario anónimo del entonces soberano húngaro Béla III. El castillo alberga en su interior el Museo de Agricultura más grande de Europa, que también se puede visitar.

Plaza de los Héroes

Junto al Castillo, se encuentra la impresionante Plaza de los Héroes, (final de la famosa Avenida Andrassy), donde ese encuentran representados los líderes de las 7 tribus fundadoras de Hungría. En el centro se encuentra la Columna del Milenio, coronada por el arcángel San Gabriel.

Tanto la avenida Andrassy como la plaza comparten la Declaración de Patrimonio de la Humanidad por parte de la UNESCO desde el 2002. Además de los líderes húngaros, en la plaza también aparecen representados trece héroes nacionales, ya que los emperadores Habsburgo fueron sustituidos por combatientes de la libertad de Hungría cuando el monumento fue reconstruido después de la Segunda Guerra Mundial. Junto a la plaza se encuentra uno de los mejores museos de Budapest, el Museo de Bellas Artes.

Avenida Andrassy

Es una de las principales arterias de Budapest, y como ya hemos mencionado antes, Patrimonio de la Humanidad por los edificios y palacetes renacentistas que se encuentran a lo largo de su recorrido y que se construyeron en la misma época. Debajo de la avenida se encuentra también la línea de metro más antigua de Europa (M1), que se construyó para unir el centro con el parque de la ciudad. Recorrer los casi 3 Km de esta avenida es una opción muy interesante.

En la parte desde la Plaza Isabel (en el centro de la ciudad) a la Plaza Oktogon podemos encontrar entre otras cosas el edificio de la Opera, varios teatros y la zona comercial de marcas de lujo. Desde Oktogon hasta la Plaza de los Héroes es donde se encuentran la mayoría de las embajadas, la Casa del Terror, la antigua Academia de Música, mansiones, cafés, tiendas..etc.

La Opera

Al final de la Avenida Andrassy desde la Plaza de los Héroes, encontramos el edificio de la Opera, diseñado por el arquitecto húngaro Miklós Ybl, uno de los edificios neo renacentistas más importantes de Hungría. Fue financiada por Francisco José I, emperador de Austria, con la condición de que ésta no fuera más grande que la Ópera de Viena. El exterior del edificio está decorado con esculturas de famosos músicos y compositores. No se puede visitar por libre, debe hacerse con una visita guiada o ir a ver un espectáculo de Ópera.

Muy cerca de aquí está ya la Basílica de San Esteban.

Balneario Gellert

Cruzando el puente de la Libertad, se encuentra otro de los balnearios más conocidos de Budapest, elegante y de estilo art nouveau, su piscina interior es la más famosa y fotografiada (se hizo aquí un anuncio de Danone) y está situada en un atrio de dos plantas con techo de cristal y rodeada de columnas romanas. Pero aparte de esa piscina principal (que no es caliente) cuenta con varias piscinas exteriores, alguna de ellas con olas artificiales, baños termales, salas de masaje, piscina para niños y baños de barro.

Se construyó en 1918 y forma parte del Hotel Gellert. Algo a tener en cuenta es que alguno de los baños termales no son mixtos y por lo tanto no pueden ir hombres y mujeres juntos. Igual que en la Balneario Szechenyi, es recomendable reservar entrada con antelación para evitar las colas.